5. Principio de la igualdad soberana

Origen y uso:

Según el principio de igualdad soberana, incorporado a la Carta de la ONU de 1945, todos los Estados son iguales ante el derecho internacional, sea cual sea el tamaño de su territorio, población, economía y ejército. Además, los Estados son, en principio, los que controlan los asuntos que se producen dentro de sus fronteras y están protegidos frente a injerencias externas indebidas.

 

Consecuencias para los derechos humanos:

Los argumentos en favor de la “no injerencia” que se basan en la “soberanía estatal” no sólo son peligrosos, sino que están absolutamente fuera de lugar cuando se trata de violaciones graves de derechos humanos, como crímenes de lesa humanidad y otros crímenes de derecho internacional que pueden dar lugar a un escrutinio exterior más minucioso en virtud del derecho internacional.

En la práctica, cuando las autoridades de Estados como China ponen hoy el acento en este principio, su objetivo es menoscabar el valor de las normas e instituciones internacionales en el ámbito de los derechos humanos, así como lograr inmunidad judicial de facto para ellas y para sus altos cargos.

Este argumento en favor de la “no injerencia” tampoco tiene en cuenta que lo que sucede dentro del territorio de un país puede afectar a toda la humanidad, como se ha demostrado con los desastres naturales o causados por el ser humano, la crisis climática y la pandemia de COVID-19. Aunque el concepto de soberanía pueda parecer claro, su aplicación en un mundo muy interconectado y globalizado no es tan sencilla.

La mera observación de los derechos humanos y el debate o la crítica de sus violaciones —incluso la aprobación de resoluciones y declaraciones oficiales— no constituyen una intromisión en la soberanía estatal ni una intervención en los asuntos internos de un país. La observación de los derechos humanos es una forma de garantizar que los Estados cumplen con sus obligaciones en esta materia para con todas las personas que están bajo su jurisdicción y su control. Por su propio carácter, la observación de los derechos humanos requiere investigar los “asuntos internos” de los Estados.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, señaló la posibilidad de que los gobiernos abusen del principio de igualdad soberana cuando declaró ante el Consejo de Derechos Humanos, el 24 de febrero de 2020: “La soberanía [nacional] no puede ser un pretexto para violar los derechos humanos. Debemos superar la falsa dicotomía entre derechos humanos y soberanía nacional.” Ambos conceptos no deben ser excluyentes.